--......
Tú, ¿Cuánto tiempo planeas hacer eso?
--......
Al mismo tiempo en que Bell miraba la vitrina de una determinada
tienda y esperaba con ansiedad algun dia poder entrar a comprar.
Dentro
de esa determinada tienda, una diosa pelirroja de ojos carmesí, Hefesto, emitió
un sonido que parecía ser aterrador y cansado al mismo tiempo.
Llevaba
la ropa de su <Familia> mientras estaba sentada en el escritorio, su voz
estaba dirigida hacia un objeto redondo de rodillas que inclinaba la cabeza en
el suelo, no, debería ser la pequeña diosa Hestia.
Esa
era la rama de la <Familia Hefesto>en la Calle Principal Noreste.
Dentro
de la oficina de la famosa tienda de herrería con 3 pisos, fluía un ambiente
caótico.
--No
me mires así, también estoy muy ocupada.
--......
--Incluso
si no eres ruidosa, acurrucada en una bola como un insecto, mi motivación se
reducirá considerablemente y mi eficiencia en el trabajo disminuirá.
¿Entendido?
--......
--Hey,
Hestia.
--......
--Hah~......
Su
pequeña amiga continuó guardando silencio y se mantuvo en la misma postura,
Hefesto suspiró.
Todo
el día.
Esta
fue la cantidad de tiempo que Hestia se había mantenido postrándose ante
Hefesto.
El
día en que se organizó el <Banquete de Dios>, Hestia le rogó que le
hiciera un arma al miembro principal de su <Familia>, Hefesto se negó en
el acto.
No
fue porque Hefesto era narcisista, sino porque los productos creados por los
herreros de clase alta que pertenecían a la <Familia Hefesto> se podrían
considerar como de la más alta calidad y eran ampliamente aclamados. A menos
que fueran aventureros de primera clase o miembros de la <Familia>, nadie
se atrevería a meterse con las armas creadas por la <Familia Hefesto>.
Tomando una apuesta, Hestia no debía tener la gran cantidad de oro necesaria
para comprar una creación de su <Familia>.
Venderla
barata debido a su amistad ya no era razonable. Para Hefesto, como la líder de
la <Familia>, era completamente tabú hacerle fácilmente algo asi a las
armas creadas con la sangre y el sudor de sus miembros principales, asi que no
podía estar de acuerdo con ella.
Si
quieres pedirla, al menos ahorra algo de dinero, eso fue lo que Hefesto había
dicho—Eso también implicaba que también debía ver claramente sus propias
habilidades—Hefesto no lo tolero ni un poco y se negó.
Sin
embargo, Hestia, que recibio una negativa a su pedido, comenzó a inclinarse
numerosas veces ante Hefesto después de que el banquete había comenzado. Sin
importar cuántas veces quiso deshacerse de ella, todavía se le aferraba
irritantemente, en su lugar eso atribulo a Hefesto.
En
ese caso, podía simplemente ignorarla hasta que estuviera dispuesta a
renunciar, en última instancia, Hefesto tenía la intención de dejarla de lado e
ignorarla. Pensó que una vez que tuviera hambre se iria a casa.
Así,
pasaron dos días después del Banquete de Ganesha.
Hestia
continuó pidiéndole sinceramente a Hefesto.
¿Exactamente qué es lo que te hace insistir
tanto.....?
Hefesto
apretó los ojos, mientras mostraba una expresión triste.
Incluso
cuando se había ido a dormir, todavía se mantuvo postrada, Hefesto era casi
incapaz de entender los sentimientos de su amiga. Aunque no viene al caso,
Hefesto se sorprendió cuando se despertó, y casi cayó de la cama.
Aunque
hasta el momento, le había pedido varias cosas, pero esta vez la condición no
era la misma que antes.
Cómo
lo pongo, terca, o tal vez su expresión de deseo muestra una fuerte voluntad.
--De
todas formas, ¿Qué has estado haciendo desde ayer? ¿Qué tipo de postura es esa?
--...... Dogeza.
--¿Dogeza?
--Es la técnica secreta final
con la que sin importar lo que hagas, siempre y cuando hagas dogeza, serás perdonado,
y sin importar lo que solicites, serás capaz de conseguirlo...... eso escuche
de Take.
--¿Take......?
--Takemikazuchi.
Aha.....
Hefesto recordó el rostro del dios con quien tenía una íntima amistad,
entonces, al mismo tiempo, lo regañó por inculcarle esa idea preocupante.
Ya es
suficiente, Hefesto suspiró, no podía concentrarse en su trabajo. Puso la pluma
en la esquina de la mesa, dejando el resto del trabajo que debía ser firmado.
La
luz emanando del atardecer brillaba dentro de la casa, era muy débil, eso
significaba que se acercaba la noche.
Hefesto
miro fuera de la ventana una vez, entonces de repente tomó una actitud seria
enderezando su postura y miró a Hestia. Hestia actualmente revelaba la parte
posterior de su cabeza.
--......
Por favor dime Hestia, ¿Por qué estás dispuesta a hacerlo hasta este punto?
Hefesto
usó sus dedos para cubrir la mitad derecha de su rostro, incluyendo el parche
en su ojo derecho, mientras le preguntaba sin rodeos.
--...... ¡Quiero ser la fuerza de ese niño!
Hestia
no modificó la postura dogeza y emitió una respuesta.
--¡En este momento ese niño está a punto de cambiar! ¡Bell-kun ha
encontrado un objetivo y está a punto de embarcarse en un viaje peligroso! ¡El
camino para ese viaje es muy peligroso, así que quería tener el poder de ayudar
a ese niño! ¡Quiero ser capaz de darle un arma que abrirá un camino para él!
Miró
al suelo, sin mirar a Hefesto y continuó hablando.
El
acto de presentar una solicitud entre los dioses era exponer todos tus
verdaderos sentimientos sin ocultarlos, eso también era una ceremonia para
permitir que el otro viera los sentimientos propios. Si esos pensamientos no conmovían
a los dioses, significaba que no habían revelado la verdad.
--¡Siempre he sido ayudada por
ese niño! ¡Se puede decir que ha estado alimentándome unilateralmente! ¡Obviamente
soy la Diosa de ese niño, pero no he hecho nada digno de ello!
Cuando
Hestia quiso exprimir sus pensamientos finales, su cuerpo se volvió más rígido.
--...... Odio no poder hacer
nada por él.....
Aunque
la frase era débil en la medida en que era poco convincente, pero fue
suficiente para conmover a Hefesto.
En
ese momento, aceptó los sentimientos, que no podían ser falsos, de Hestia.
--......
Entiendo, te ayudare a hacer un arma para tu niño.
Hestia
repente levantó la cabeza y miró directamente. Hefesto se encogió de hombros y
la miró.
--Si
no acepto, continuarás quedándote allí para siempre como una palanca, ¿Cierto?
--...... ¡Sí! Gracias, Hefesto.
Hestia
quiso levantarse—pero debido al entumecimiento por el largo período haciendo
Dogeza, inmediatamente tropezó y cayó—al ver el rostro rojo y riendo de su
amiga, Hefesto fingió suspirar.
Aunque
también sentía que era demasiado mimada, pero para la actual Hestia, sintió que
incluso si tenía que ayudar al otro, no era demasiado malo.
Comparado
con que se rellene sí misma dentro de la casa, actualmente fue capaz de revelar
al menos una leve sonrisa.
--
—Permíteme dejártelo claro, tendrás que pagar el precio. Incluso si te toma
décadas o cientos de años, absolutamente pagaras la deuda.
Pero,
todavía era mejor hacer una clara distinción entre los asuntos públicos y
privados.
No
sólo podía crearla sólo porque se basaba en la mundialmente conocida
<Familia Hefesto>, también debía hacer que Hestia sintiera el dolor por
querer buscar ayuda de fuentes externas.
Si
tuviera ese tipo de resolución, entonces sería mejor destruirla. Hefesto se
levantó de su silla, se acercó dramáticamente y usó sus delgados dedos para
empujar la nariz de Hestia.
--E-Entiendo. También hare lo
que tengo que hacer, no me mires así, okay, usare mi cuerpo para demostrarte que
mi amor por Bell-kun es real.
--Sí,
sí, lo esperare maravillosamente.
Hefesto
cerró los ojos y se enderezo, mientras escuchaba las palabras de Hestia, se
dirigió a los estantes montados en la pared.
El
estante delgado mostraba varios pequeños martillos translúcidos.
--¿En
qué arma se especializa tu niño?
--Ah..... U-Una daga.
Mientras
murmuraba, Hefesto cogió un martillo carmesí. Ese martillo no tenía ninguna
decoración excesiva y le daba más importancia a sus funciones, Hefesto lo
colocó en la bolsa que a menudo llevaba en la cintura.
Luego,
se dirigió a la caja de cristal transparente y abrió la cerradura. Dentro de la
caja había varios tipos de piezas metálicas—Se selecciona un <Mithril>
que irradiaba una luz plateada como material para el arma.
El
trabajo de creación de este metal era más ligero y más fuerte que el hierro, y
también era mucho más fácil para forjar.
Incluso
si eran las manos delgadas de una mujer, y no tenía ninguna habilidad especial
como herrero femenino, también sería capaz de usar ese metal con facilidad,
como era de esperar de los mejores metales.
--H-Hefesto, ¿Podría ser
que...... tú serás quien forjara el arma?
--Sí,
por supuesto que sí. Este es un asunto completamente privado entre tú y yo, no
puedo mezclar a los miembros de mi <Familia> en nuestros problemas.
Para
realizar un trabajo de herrería, ese edificio tenía un piso preparado como un
pequeño <Taller>, Hefesto se dirigía allí para hacer el arma.
¿Tienes
alguna queja? Hefesto dijo, usando su ojo izquierdo sin el parche para
mirar ferozmente a Hestia.
--¿¡Cómo puede haber alguna
queja!? ¡Has sido elogiada como una Diosa Herrera en los cielos, si eres tú
quien la forjara, entonces estaré muy feliz por eso!
--¿Lo
olvidaste? Este no es el cielo, así que no puedo usar ningún <Poder>.
Basándose
en las normas acordadas entre los dioses, no se les permitía utilizar ningún
<Poder de Dios> en el Mundo Inferior.
Aunque
Hefesto era una <Diosa Herrera> que había creado muchas armas divinas en
el cielo, en el Mundo Inferior, era igual que los niños sin ninguna <Gracia
de Dios>, no era diferente de un artesano humano ordinario.
--¡No me importa! ¡Que tú forjes
un arma me hará más feliz!
--......
No
dudaba de sus habilidades. La aceptación incondicional de Hestia de sí misma
hizo que Hefesto frunciera el ceño.
--...... Entonces, para el trabajo que se
acerca, por favor, ven y ayuda. A partir de ahora, tendrás que trabajar duro.
--¡Ajá, déjamelo a mí!
Para
ocultar su vergüenza y su congelación, Hefesto emitió algunas órdenes, después
de escuchar esas palabras, se dio la vuelta.
Mientras
se dirigía hacia la puerta, detrás de ella, Hestia parecía estar rebotando
felizmente y la persiguió.
...... Ah, una solicitud que no sería capaz
de aceptar de mis clientes.
El
humor de Hefesto de repente se calentó, cambió su conciencia de la líder de la
<Familia> a un herrero.
El
arma deseada por Hestia.
Una
cuchilla que abrirá el camino para un aventurero.
Tenía
que crear un arma sin precedentes que no avergonzaría el nombre de
<Hefesto>.
......
Aunque dicho esto—
A
partir de su memoria, recordó los datos sobre el usuario del arma.
Bell
Cranel, raza humana, un niño de 14 años de edad.
Era
el único miembro de la <Familia> de su amiga, y recibió la <Gracia de
Dios> hace sólo medio mes. Eso también podría significar que como
aventurero, era un completo novato.
Un
Aventurero novato sosteniendo el equipo más fuerte.
En
sentido estricto, esa era una petición que había ido demasiado lejos.
La
fuerza de un arma demasiado poderosa haría que los aventureros decayeran, el
acto de confiar en el arma dificultará el crecimiento de los usuarios, y no les
permitiría usarla con mayor habilidad que antes. Además, no coincidiría con la
identidad del usuario, esa frase también era importante.
Pero
incluso si decía eso, si creara un arma que coincidiera con la identidad del
usuario, eso sólo produciría vergüenza al nombre de <Hefesto>.
Comparado
con la identidad del Dios, Hefesto sentía que era más un herrero. Esa
disposición natural estaba enraizada con los esfuerzos del artesano, y no le
había impedido crear de armas con sus propias manos, porque eso contrarrestaría
sus propios principios. Así que si tenía que hacerlo, usaría toda su fuerza
para crear la obra más destacada.
Por
lo tanto, estaba en un dilema.
Entonces,
¿Cómo debo hacerla?
Haciendo
referencia a sus obras creadas hasta ahora, estaba sumida en sus pensamientos.
Su
amiga la Diosa había llevado una solicitud complicada, mientras miraba a
Hestia, quien felizmente la seguía a su lado, Hefesto sólo pudo murmurar en su
corazón.











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